el_Toni escribió:Columna de Pepe Beltrán del miércoles 30 de abril de 2014
EL FUTURO
A falta de que las probabilidades que ya dan al CD Castellón por salvado se conviertan en matemática clasificatoria, empirismo que diría el filósofo, resulta ineludible hablar del futuro y hacerlo con la frialdad de la que carece el fútbol en general, en tanto que desata pasiones y no atiende a razones. Para empezar habrá que reconocer que la temporada aún inconclusa devino un absoluto fracaso. Ni siquiera es una opinión, me atrevo a considerarla pura definición, ¿cómo si no llamar al ridículo deportivo, al fiasco económico o a la vergüenza social? En ninguno de esos tres aspectos fundamentales se ha alcanzado el aprobado, pues que se hizo un equipo para ascender y no se ha bajado de milagro; estamos inmersos en una suspensión de pagos de las de toda la vida con muchos menos ingresos de los previstos y ni un atisbo de financiación; y con cada vez menos gente en el estadio y la imagen más devaluada de los actuales gestores.
Todos esos capítulos, huelga decirlo, se resumen en uno: David Cruz no puede seguir al frente del CD Castellón, so pena de arriesgarnos a una nueva rifa en la concepción de la plantilla, ora por su desconocimiento ora por sus fobias ora por la negativa a fichar de muchos ante la acumulación de deuda con que concluirá el ejercicio, y que de verse aumentada cristalizará en la disolución. La muerte. Frente a esa amenaza latente, sus soluciones pasan por repetir una petición de confianza ciega que ha dilapidado en estos dos cursos, palabras hueras mientras seguía pendiente de cuitas personales y olvidando su cometido principal de encontrar ese dinero que nos aleje de esa quiebra técnica en la que nos hayamos. Salvado el primer año, con la novedad y un crédito hipotecado a la cortesía, o incluso al gesto de sumarse a la demanda de Castellnou por muy obligación legal que fuere, su proyecto se derrumba por momentos. Cruz sólo se aferra a su condición de propietario para recuperar inversión y se encierra en un victimismo y una persecución que, con ser cierta en muchos casos, para nada justifica su desafortunada gestión.
Empero, después de Cruz, qué. Siempre he defendido que la ampliación de capital no es más que un eufemismo técnico. Por muy locos que nos proclamemos por el Castellón, nadie lo está hasta el extremo de poner un euro. Así ha sido siempre. Salvo que alguien sea invitado por el presidente de la Generalitat, a lo que se ve más pendiente de salvar al Valencia CF; que se vea alentado por el presidente de la Diputación de Castelló, ofendido porque Cruz no se le ha presentado aún, supongo que aplicando la misma vara de medir que a todos los demás cargos deportivos de la provincia; o empujado por el alcalde de la ciudad, cuya preocupación pasa más por evitar que le salpiquen las heridas abiertas en este huérfano moribundo en vez de intentar cortar la hemorragia.
Pero nada. Alberto Fabra, Javier Moliner y Alfonso Bataller han optado por un sonoro silencio –oxímoron, amigo Hoanghos–, a través del cual dicen erigirse en justicieros en tanto que ninguna ayuda oficial pueda acabar redundando en beneficio de aquellos imputados por la supuesta autoría de nuestras desgracias. Otra mentira, como aquella de que el club ya habitaría en la Segunda A de no habernos entrometido cuatro ayatollahs para evitar la bastarda refundación.
Los políticos saben cuál es la solución, pero no quieren aplicarla para que no se enfade nadie. Recuérdese que intervenir en el CD Castellón es hacerlo en una sociedad anónima deportiva, ergo se pueden sentir agraviadas todas las demás, como si hubieran hecho asco a la ayuda pública aquí arteramente hurtada. Todo pasa por incentivar a un empresario predispuesto y ponerlo en contacto con el administrador concursal, quien a través de una operación acordeón acertará a eliminar a Cruz, a Osuna y a toda sombra de sospecha. No es mi guión, es el único camino legal. Quien no quiera seguirlo nunca fue del CD Castellón.
¿La semana pasada hubo columna?



