por el_Toni » Jue 11 Jul 2013, 12:26 pm
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 10 de Julio de 2013
GALILEO Y LA HERMENÉUTICA
Hubo un momento en el que contravenir la religión, la doctrina única más bien, era perseguido y hasta se pagaba con la vida. La inquisición sembraba el miedo como remedio contra el progreso, sin importarle el atentado contra la inteligencia y el sentido común. Pero los hechos son como son, incuestionables, y las verdades acabaron imponiéndose incluso frente a los sermones de esos autoproclamados nuevos profetas. Hay momentos de la historia albinegra en que parece prevalecer aquella ideología, un intento desesperado de ocultar la información, de abandonarnos en el lodazal de la ignorancia, cuando no de manipularla en razón directa del precio que cada quisque pone a su fe, de dar pábulo a tanto salvador de nuestras miserias.
Frente a aquella miserable praxis, incluso contra las opiniones libres mas subjetivas –la mía la primera–, la junta general deviene el culmen de la trasparencia y de la participación del accionista en toda sociedad. El sábado se respiró por fin aire limpio en el CD Castellón.
Ampliación o concurso
Después de cinco horas de luces, y alguna concesión al onanismo y la excusa banal tras la que se esconde el ridículo, al final la asamblea se condensó en la aprobación de solicitar el concurso de acreedores. La situación económica aboca a esta obligación, que ni siquiera los puristas pueden negar más allá del mensaje demagógico de la ampliación de capital que intentó colar de rondón Pedro Luis Izquierdo, economista, que se mostró mucho más condescendiente a la hora de aceptar inscripciones sin autorización en el Libro de Accionistas del Castellón para la asamblea que presidió para convertirse en el tajamar de Jesús Jiménez y regalarle 57 días de libertad a sus anchas en las oficinas del club.
Seamos claros: nadie va a acudir a una ampliación de capital que, romanticismos al margen, sólo retrasaría la concursal. En ese sentido, mejor pedirlo que venir forzado por un acreedor que así lo exija y no poder controlar el proceso.
El problema no es ya la ineludible suspensión de pagos. Se trata de convencer al juez de que existe un proyecto de futuro que permita legalizar esa reducción de la deuda hasta la mitad, porque lo contrario es causa de disolución. Y todo proyecto pasa por el ascenso y la demanda contra aquellos que hayan podido perjudicar los intereses de la sociedad. En ambos casos, la actuación del nuevo consejo se antoja tan intachable como insuficiente. Y ahí debieran aplicarse todas las fuerzas vivas de la capital y provincia, incluidos los políticos, por cierto de nuevo ausentes el sábado, como tantas otras veces.
Reformulación de las cuentas
La junta confirmó, una por una, todas las supuestas irregularidades que ya había adelantado Levante de Castelló, y que han llevado a la dramática ruina deportiva y económica actual, de cuya existencia parecen haberse enterado otros medios esta semana.
Esas cuentas, ya reformuladas e inscritas en el Registro Mercantil, una obviedad si se quiere pero omitida en los últimos ejercicios, permitirán documentar la lesiva y punible administración desleal.
Ampliación de la demanda
Llama la atención que por encima de los intereses del club, descubrir la verdad, exigir la reparación y aplicar la justicia, prevalecieran en algunos momentos los particulares. La intervención del ex consejero Xavi Gargallo fue tan patética como explícita: no me demandes, vino a decir. Él equivocó los compañeros de viaje, y a los resultados de su gestión cabe remitirse: más impagos, contratos sospechosamente onerosos, apremios de Hacienda y Seguridad Social, desaparición de documentos y el no menos grave conflicto social que hoy parece ser su único sostén. Cruz quiere ampliar la demanda y, aun sin someterse a votación, se percibe la misma como la forma más higiénica de romper con tan triste pasado.
Y Antonio Blasco se hizo presente
Antes de empezar el acto, y sin obligación legal, se dio lectura a un requerimiento notarial de Antonio Blasco, sobre cuya gestión recaen algo más que dudas y recelos. Dicho documento no es vinculante, pues que la querella es lo que procede, salvo que todo quede en salvas y fuegos de artificio porque se reconoce la esterilidad de los mismos. Digo de poner en cuestión la compra-venta del club.
Castellnou se rige de forma solidaria, así que cualquiera de sus dos administradores está autorizado para firmar la venta, como es el caso del documento suscrito por José Manuel García Osuna en favor del tándem Cruz-García. Si Blasco considera dañados sus intereses siempre puede demandar a su socio, no al Castellón ni a sus lícitos compradores, pero antes haría bien en justificar por qué firmó el subapoderamiento con que el nuevo consejo pudo trabajar hasta que una junta general ratificó sus nombramientos. Y ya puestos, por qué habla ahora -por boca de terceros-, con el cerco judicial en derredor suyo, y no hace un año cuando se produjo la transacción.
Tampoco fue sorpresa que la voz de Blasco el sábado fuera Paco Moliner, siendo como es que su relación va más allá del favor personal que supuso comprarle un paquete de 1.305 acciones a precio de salida, unos 58.000 euros de entonces. Ni siquiera que el ex consejero delegado del Castellón, del Levante y del Elche –cual Tenorio que en todas partes dejé, triste recuerdo de mí...– estuviera conectado por WhatsApp con un ¿periodista?, quien a su vez reenviaba los mensajes a Isidoro Gasque, como atestigua una suculenta secuencia de fotos. Ya no sólo se le da crédito al presunto expoliador del club, incluso se trabaja para él, y queda en el aire desde cuándo.
Supongo que también resultó esclarecedor que en el requerimiento se abogara implícitamente por la devolución de la presidencia a Gasque. Sin duda la elección de Blasco es consecuente, sabedor de que es fiel seguidor de su política. De hecho no pagó a nadie y no se le conoce acción judicial alguna en su contra. No hace falta estudiar hermenéutica.
Seguro que ahora volverá a inundarse la red con insultos y amenazas en ese intento desesperado de ocultarnos la realidad y hacernos creer que es el Sol quien gira alrededor de la Tierra, retrotraernos en el tiempo y abjurar como hace 380 años, perocomo entonces siempre se levantará una voz para renegar «e pur si muove».