Cien años de perdón
Niego el refrán. El hecho de que Fernando Miralles incumpla de manera flagrante sus compromisos en la compra del CDCastellón, burlando a los maestros del engaño, regateando a los culpables del descenso y castigando a los responsables de nuestra agonía, no le supone valor ni mérito alguno,y menos los cien años de perdón que le concede, misericorde, el aforismo con que titulo. Porque al final,por justo que parezca que Osuna, Blasco y su banda prueben el mismo ricino que nos han hecho tragar durante años, y lo que te rondaré. Las faltas del inquilino del palco se tornan contra nosotros y nos vuelven a dejar, como el pasado verano, al borde de la desaparición a la que nos condenara también la dejación de funciones de los políticos, que ya vengo denunciando veintidós semanas consecutivas.
MiralIes no ha atendido ninguno de los seis puntos -sí, seis, ni más ni menos- del contrato de compraventa de las acciones de Castellnou EseEle, y el autoproclamado amo del club, pese a no haber arriesgado euro alguno, pospone sine die no ya el cierre definitivo de la operación, sino incluso un gesto que nos tranquilice. Primero teníamos que concederle un tiempo mientras se asentaba en el cargo, después esperamos hasta la Navidad sin saber nada de su auditoría, aunque ya es público que ni siquiera tiene potestad para convocar la obligatoria junta general de accionistas y, en el colino de su desfachatez, ahora nos emplaza a febrero para recibir una transacción desde Suiza de un dinero de un fondo petrolífero.
Nadie se lo cree. Nadie se lo creyó nunca, pero el balón jugaba a su favor hasta que, caprichoso, ha acabado por ponerse en su contra, en forma de goles, que a favor hubieran sido bálsamo que cicatrizara todas las heridas mercantiles, económicas y sociales. A Miralles se le ha acabado el crédito entre la afición, y una muestra de ello son los comunicados y actuaciones de la Federación de Peñas, la asociación de accionistas minoritarios de Sentimiento Albinegro y los accionistas que aglutina Jesús Jiménez.
Por eso, el mal llamado empresario de Fígueroles ha tenido que recurrir a la terminal mediática habitual para comprar su cariño. No han tardado en arroparle,pero tanta zalamería provoca arcadas. El amago de dimisión ha levantado diferencias incluso entre los articulistas del mismo periódico. Sublime. Pero lo mejor es el alegato para disculpar todo este tiempo desperdiciado y la indefinición de su proyecto,recurriendo para ello a la falta de apoyo institucional, los des varíos del entrenador, la implicación de los futbolistas y hasta las críticas de ¡un!aficionado en Sagunto,vehemente sí pero sin insulto alguno, que determinaron la ridícula pero esclarecedora llamada a la Guardia Civil.
Ese es Miralles, sin un atisbo de culpa confesa en esta espiral que sigue su trayectoria imparable hacia el fin. El siguiente paso será anunciar una deuda increíble -ya se habla de seis millones para justificar su huida. No se juega más que su honor y por eso no le costará marcharse.
Blasco lo tiene hilado, pero no puede romper el contrato sin atar antes una salida airosa,
más para ellos que para nosotros, se entiende, que su preocupación ha quedado demostrada que nunca fue la misma que la nuestra. La respiración asistida conectada a
Miralles le ha durado lo mismo que la tesorería de los abonos de la temporada. Sin ella, se acumulan los impagos, el equipo se aleja del ascenso y la disolución vuelve a planear para satisfacción de los maquiavelos (traidores) partidarios de refundar el club. Se atisba una segunda oportunidad para todos. Seria de agradecer que Blasco, el alcalde y el presidente de la diputación no volvieran a cagarla No habrá una tercera ni otro titular que les condone.
Publicat a l'edició de paper de
Levante de Castelló avui dia 11 de Gener de 2011.