ÓRDAGO
Cuando la semana pasada fui invitado a participar en la tertulia de TVCastellón con el accionista Jesús Jíménez, me había autoconvencido de que llegaría a esta columna con el relevo decidido al frente de la sociedad anónima CD Castellón, o en su defecto con un rechazo a su opción de compra que diera pie a un nuevo argumentario, lejos de la indefinición actual que nos angustia. He vuelto a equivocarme y el tiempo se nos escurre como el agua entre nuestras manos, en el peor escenario que imaginar pudiéramos.
De entrada, nunca he sido partidario de acudir a estos programas. Primero porque tengo cubierto el ego y vacía la cartera, quiero decir que no necesito promocionarme, que tampoco me hallo cómodo en ese rol y que los presentes, al menos no me consta lo contrario, acudimos gratis etamare, para acabar asumiendo, con más o menos acierto, una faena que no es la nuestra. Insisto en que a mí, donde me pagan y donde me explayo, es aquí. Con esa premisa, al menos en origen, siempre parte con ventaja el invitado. De hecho, no ha faltado quien ha cuestionado la oportunidad desperdiciada para indagar sobre su entrenador ideal, averiguar el fichaje de sus sueños, resolver el enigma de sus apoyos o cualquier otra necesidad que deviene trivial ante lo insustancial de las respuestas estudiadas de antemano.
Ya ubicados, queda claro que Jíménez hubiera podido mostrarse políticamente correcto y limitarse a echar balones fuera en ese terreno mercantil en el que maneja con gracejo y oportunismo metáforas, retruécanos, tropos y lenguaje entre líneas. Pero no. Acabó dejando claros varios conceptos que conviene recordar -este tío sí que es barroco en su expresión y no yo, querido Hoanghos para no perder el horizonte de la realidad albinegra, esa que se empeñan en manipulara conveniencia quienes viven de nuestro pesar.
Jíménez ha realizado públicamente una oferta de 3 millones de euros por las acciones de Castellnou, a la que cabrá descontar la deuda que determine una auditoría, y así lo ha trasladado a las autoridades municipales. Enfrente se oyen los comentarios que cada uno quiere escuchar: Hessles se arroga una información de la que carece el presidente, ahora y antes, mientras Osuna intenta ganar tiempo, ganar dinero. Resulta mucho más sencillo que todo eso, ¿aceptas, sí o no?
Que no me digan que la oferta necesita un acta notarial o un aval,porque si les convence y luego Jiménez no cumple quedará como un payaso. El comprador ha lanzado un órdago y el vendedor se ha acojonado .
Da la sensación de que Castellnou esconde información. ¿Acaso la auditoría revelar pudiera una deuda superior a esos tres millones, talque amenace la supervivencia misma de la sociedad? ¿O ya se ha vendido la sociedad a una empresa foránea que pretende llevarse el nombre y el equipo allende nuestros dominios y aún no se atreven a hacerlo oficial?En ambos casos merecería el levantarniento en armas de la afición, la ciudad y la provincia entera.
Por si acaso, Jiménez ha puesto fecha de caducidad a la oferta y ha amenazado con acciones judiciales ante presumibles irregularidades. La asamblea se antoja vital. Eso no convierte en perfectos al abogado valenciano y sus adláteres locales. Prefiero,y así lo he venido exponiendo razonadamente, saber qué empresarios le acompañan en su proyecto y una definición más concreta del mismo, pero también quiero entender su secretismo.
Así que, si se trata de priorizar, de una parte figuran los culpables del descenso y la ruina económica del club, de otro buena voluntad. Parecerá poco, pero es mucho.
Post escriptum: Conviene elegir bien las fábulas, refranes o remedos literarios utilizados en según qué soflamas, a riesgo de que cada lector atribuya los papeles a otros protagonistas y a favores prestados que luego invalidan a uno para arrogarse el papel de juez único e infalible en esta causa.
Publicat ahir 16 de Març de 2011 al diari Levante de Castelló.