LA AMPLIACIÓN
Varios aficionados han trasladado a la recién creada asociación de accionistas minoritarios su disposición a suscribir tÃtulos de esta sociedad anónima,que lo es,CD Castellón. Una condición que no conviene perder de vista, ni siquiera cuando el equipo alcance mayores logros deportivos, que tampoco va a ser el caso a corto plazo. Cuestión distinta será poder atender esa demanda, habida cuenta de que Sentimiento,que asà se hacen llamar frente a la trapisonda y el mercadeo habituales,carece de la potestad para sacar a la venta esas acciones, una competencia única del consejo de administración.
En una misma situación de alarma pero con otros actores sobre el escenario, la iniciativa popular debiera ser recibida con alfombra roja, cometas, palomas blancas,serpentinas, confetis,vÃtores y agradecimientos, al más grandilocuente estilo Berlanga, puesto que tamaña inquietud deviene el germen idóneo sobre el que plantear esa obligada ampliación de capital social que venga a resolver la enorme deuda que constriñe la supervivencia de la entidad. Caso contrario, y esa es la verdadera amenaza, un consejo compuesto por turistas, ventajistas y profesionales del escapismo, caerá más pronto que tarde en la tentación del concurso de acreedores para aliviar sus gastos sin preocuparse por los bienes intangibles – los nuestros, los que nunca se vendieron – que puedan perderse en el proceso.
Tampoco va a ser la primera vez que incido en la necesidad de educar al personal en tan enfarragosos conceptos mercantiles mientras otros se ocupan de llenar el campo, calcular las opciones matemáticas de no sé qué objetivos o en el infantil discurso del yo lo dije primero, como si las hemerotecas no cubrieran la amnesia colectiva al tiempo que desnudan la desvergüenza. Pero puestos en harina, no cabe distraerse en romanticismos o perderse en teorÃas conspiratorias mientras el barco se hunde. Por eso critiqué al alcalde en una columna recién, por haberse dejado burlar, y le supliqué, a voz en grito, con ocasión del último partido en Castalia: ¡¡échalos!! No se me ocurre otra fórmula que no pase por el ayuntamiento. También se lo repetà al concejal de Deportes entre largos sorbos de gintonic en el Spoonful . Urge convocar a Blasco – Osuna no planteará oposición alguna si se queda solo y Laparra no pinta nada – para que inicie los trámites de esa necesaria ampliación de capital.
Dicha operación deberá regirse por una cantidad mÃnima necesaria tal que Castellnou quede en minorÃa. Después, el dinero debiera ser suscrito por una sociedad formada a partes iguales por ayuntamiento, diputación y Generalitat con el compromiso de redistribuir sus acciones entre todos aquellos aficionados que lo deseen, y que ya ha quedado dicho no son pocos. Y lo más importante, las instituciones sà están en disposición de endosar grandes paquetes de valores a empresas notables, que en otras circunstancias nunca hubieran participado de la operación por desconfianza hacia los actuales gestores. Buscar entre empresarios,ex jugadores y expresidentes, pero sobre todo aficionados de los de verdad, un grupo con el que diseñar un nuevo consejo ya se antoja tarea fácil,pero sobre todo ilusionante para conseguir recolocar acciones y no cargarlo todo al erario público.
Apartados ya de todo poder decisorio, de Blasco y sus secuaces tan sólo cabrá esperar la misma dignidad con que Tárrega cedió el cargo a cambio de asumir sus deudas,que no es poca cosa. Llegado ese feliz término también inquerà a Vicent Sales por el accionista mayoritario ajeno al consejo, digo de Jesús IÃménez, y fue tajante: no sé a qué juega. Una lástima, porque no siendo igual que sus excompañeros de consejo y exsocios en Castelnou, ha desperdiciado la oportunidad de aunar al albinegrismo en tomo suyo. Ahora sólo le queda participar del proyecto de los demás, y bienvenido sea.
Extret de l'edició impresa de Levante de Castelló, avui 23 de Febrer de 2011.



