por el_Toni » Mié 19 Sep 2012, 16:22 pm
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 19 de Septiembre de 2012
CRUZ Y RAYA
Como la práctica habitual de los últimos (y nefastos) dirigentes del club fue la de promocionarse a través de pancartas de autobombo y llenar las redes sociales de albinegrismo empostado, ha sorprendido el giro humilde y comedido en la estrategia de comunicación ofrecido por los actuales inquilinos en la administración del CD Castellón. David Cruz ha atendido, solícito, las llamadas de los medios de comunicación para intentar convencernos, algo complicado después de la triste experiencia que, cronológicamente, nos han recetado Antonio Blasco, Fernando Miralles, Jesús Jiménez e Isidoro Gasque, ora por acción ora por omisión, que cuando uno no evita la falta acaba por ser partícipe de la misma. Como las palabras ya no sirven de nada y apenas contentan a los cuatro fanáticos de cada bando, lo primero que ha ofrecido Cruz es una asamblea legal –no como la anterior, llena de excusas y trampas–; ha hecho público el contrato de compra –y no lo ha escondido o jugado con él como hasta ahora– por el que se erige en accionista mayoritario del club, amén de llevar al Registro Mercantil –por fin– su cargo de presidente y el de consejero delegado; y ha pagado lo que no ha pagado ninguno de los bocazas que le han antecedido en el cargo. Con todo, aquello, las obligaciones jurídicas y mercantiles no merecen ser loadas. Otra cosa es que aquí la norma fuera engañar a todo quisque y ahora elevemos a extraordinario lo que en puridad nunca dejó de ser simple deber. En mi caso, el nuevo mandamás albinegro ha recurrido a amigos comunes para llevar a cabo su aproximación. No es la táctica más original, pero supongo que lo lógico era llegar con paragüas pese a que ya le había caído el chaparrón encima. Como ya dejé escrita la semana pasada mi intención de dar detalle de la cita, me apresuro con las conclusiones: un tipo que reconoce que tiene que persuadirnos con acciones y no con discursos, ya merece cuanto menos nuestra atención. Y a fe que lo consiguió. Me recuerda Cruz que ha tenido que tragarse algunos contratos de personal que a lo mejor ahora ya no gozan del mismo crédito, una concesión que le acepto, sobre todo tras una radical rebaja de tan onerosas como injustificadas nóminas, según se empeña en delatarles una penosa clasificación. Tampoco pensé que el presidente del Castellón me reconociera en nuestro primer encuentro que la deuda estuviera más próxima a los siete millones que yo profetizo que a los cinco que él defiende. No es un problema de cifras, el escándalo sigue siendo el mismo y la búsqueda de los responsables ineludible. Pero con una u otra, sigue despertando recelos su ciego optimismo y el desconocimiento de la procedencia de ese dinero que debe evitar nuestra desaparición, porque el público y el de los socios es ridículo. Aún así, tiene en su mano el recurso para ganar la guerra de nuestra confianza, le enfaticé por escrito y en persona. Si quiere convencer a todos, nada mejor que añadirse a la demanda de Sentimiento Albinegro contra quienes han esquilmado nuestro patrimonio y hasta reforzarla con otra por la pérdida de documentación del club. Sería como la milagrosa resurrección del moribundo que se alza contra sus asesinos. La guinda de reforzar el equipo que no ha sabido confeccionar su secretario técnico y el bríndis de cambiar la dirección del mismo siempre estarán ahí, a la espera. Pero sobre todo el radical abandono del discurso de resignación por el de la apuesta por el ascenso. No es un simple guiño al aficionado de a pie, al que se le debe, además, restituir su antigüedad. Es una obligación moral, por mucho que suponga aumentar el precio del alquiler a abonar a Osuna y Blasco durante diez años. No es un chiste fácil. Cruz ha hecho raya con el pasado. Si además nos abre la puerta del futuro merecerá algo más que nuestro vulgar reconocimiento.