por Chispes » Mié 21 Dic 2011, 18:00 pm
Las Cuarenta: (Re)Sentimiento
Cuando todavía está más que lejana la convocatoria de una junta general, porque quien tiene la potestad –Castellnou Ese Ele– no le da la gana, y porque quien debiera conminar a ella –Fernando Miralles– nadie se cree que lo haya hecho, cobra mayor relevancia todo lo que se mueve alrededor del Castellón, aún a sabiendas de que carece de la vitola que sólo puede ofrecer el club. Huelga decir que me refiero a la asamblea de la asociación de accionistas minoritarios, conocida como Sentimiento Albinegro (SA), cuya junta directiva atendió, solícita, más de tres horas y media de preguntas, disolvió sospechas y dulcificó tensiones, las más de las veces innecesarias, frente a lo que debiera haber sido la fiesta de quienes apelan al orgullo de ser albinegros, porque reniegan del mercantilismo que todo lo empaña.
Iluso, uno pensaba que era el momento de aplaudirles sus numerosas entrevistas con cada uno de quienes se han postulado como posibles compradores, pese al riesgo asumido de que en muchos casos se les regalaba un protagonismo por encima de su capacidad económica. También creía, cándido, que se aprovecharía para agradecerles las horas dedicadas en disipar cuantas dudas florecen alrededor del actual responsable –que no presidente– de la entidad, su relación con los anteriores mandatarios, el subapoderamiento, la inacabable auditoría, la inconvocada junta general, sin olvidar la aparición de la Fundación, su deuda, su futuro y los vacíos legales que la amenazan. Como esperaba, incauto de mi, que debía recompensarse la denuncia contra García Osuna, un gesto superfluo si se quiere, pero una declaración de intereses que merece confianza y paciencia, porque esta no es batalla a resolver en breve. Y, sin duda, la cita del jueves era, además, y ya no admito réplica, ocasión pintiparada para congratularnos, todos, de que la pasión de Conrado Marín, la nuestra llevada al paroxismo, solo él, frenara el intento de las instituciones, ayuntamiento, diputación y Generalitat en flagrante connivencia –y van diecinueve semanas denunciándolo–, de enterrarnos en vida, con la miserable colaboración de no pocos traidores que se esconden, cobardes, detrás de nuestra bandera.
Nada de eso ocurrió. El pasado jueves se confundieron los términos para convertir a los meritorios fiscales del proceso albinegro en vulgares reos, juzgados, eso sí, por unos pocos, bien orquestados pero pocos, dispuestos a cuestionar su existencia misma. Obvian los críticos que quienes son del Castellón ya están acostumbrados al acoso y derribo, a la propaganda de los grandes que no entienden cuanto no sea sumisión.
Se llegó al extremo de afear la trasparencia y hasta cuestionar la gestión de SA. Otros pueden ofrecer una experiencia mucho más mediática y prolija, otra cosa es si con resultado alguno, o incluso sin él pero con un mínimo de sentido, pero ¿acaso alguien puede ofrecer mayor palmarés límpido que explicarse ¡cuatro veces! en apenas diez meses ante sus asociados?
Conozco a la mayoría de quienes hablaron y su granado currículo merece todo mi respeto, tanto que si tuvieran el contrato de Messi lo hubieran ofrecido sin nada a cambio y sin esperarse a hacerlo público a destiempo para ganar adeptos a no se sabe bien qué causa. Como estoy convencido de que esas mismas críticas y exigencias se harán patentes en cualquier foro de accionistas, frente a los políticos, ante posibles compradores o cualquiera cuya actividad pueda afectar a este nuestro/suyo CD Castellón. Me disgustaría sobremanera y rebajaría sin límites mi opinión sobre ellos pensar que se hubieran prestado a la campaña de difamación que se ha abierto contra Conrado Marín, y por extensión su junta, porque sí, o tal vez por aquella cena/sepelio del Casino Antiguo. No quisiera que se diera pábulo a quienes sólo defienden su correspondencia unívoca con la representación de los intereses albinegros. El conmigo o contra mi. Nos sobran salvadores, generales, nos faltan marines.
Estoy seguro de que no es así, porque allí mismo mi admirado Pedro Luís Izquierdo, reconoció muchas cosas, otras se las guarda para hacerme un privado. No haberlo hecho así hubiera sido cambiar el título de la asamblea por el que encabeza esta sección.
