Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 26 de febrero del 2014
SALVADOS
Podrá parecer mi encabezamiento un exceso, un lenitivo incluso con el que disfrazar de gesta la victoria dominical en Ribarroja, cuando el consuelo de la permanencia –aún no asegurada, dicho sea de paso– para nada esconderá el fracaso en la planificación deportiva de esta temporada. No van por ahí los tiros, aunque celebre como el que más el alivio de los tres puntos. Me apunto hoy a la moda del debate en torno al falso documental de la Sexta sobre el 23-F, por supuesto para llevarlo al escenario albinegro y aprender de sus conclusiones.
Profeso una moderada admiración por Jordi Évole, sus formas y su trabajo, sin ser yo muy dado a la idolatración, ¡salvo con Juanito Planelles! Tampoco voy a negar que me tragué la Operación Palace, a pesar de algunas incongruencias históricas que no vienen al caso en tan pocas líneas, pero al final me reí con la broma televisiva, que otra cosa no fue pese a críticas extemporáneas y que aún adivino mensajes subliminales de calado. Quiero incidir, no obstante, en que nunca presentó su programa como un sesudo estudio, ítem más lo anunció con un nada críptico «¿puede una mentira explicar una verdad?», y sobre todo solicitó perdón por el «experimento» (dixit) de inmediato.
Y ahí me duele. En este CD Castellón de nuestros desvelos se ha sido demasiado dado al victimismo rancio, hasta el paroxismo de urdir una teoría de la conspiración. Que si el Villarreal CF, que si los políticos, que si la abuela fuma... El Castellón está donde está fruto de la gestión de Castellnou, a ellos corresponde la mayor parte de la deuda y el descenso administrativo. No les hizo falta trabajar a las órdenes de nadie, y no es la primera vez que lo digo, más allá de su avaricia. Barrunto que el latrocinio, hoy investigado en sede judicial, hubiera pasado desapercibido de atenderse los 300.000 euros pendientes con los jugadores para evitar el descenso; y la SAD, sin más pretensiones que la supervivencia en la categoría, les hubiera seguido alimentando, ora a base de comisiones millonarias como las de Ulloa, ora por mor de generosas subvenciones oficiales.
Mas se creían tan listos que pensaban que podrían esconder sus felonías, para lo que han contado con la aquiescencia no sólo de actores principales como Fernando Miralles o Jesús Jiménez, si no también con profesionales del narcisismo y del ruido cuya colaboración necesaria, a sabiendas o por torpeza, que no sé qué es peor, deviene decisiva. Después, todos se han cobijado tras mil y una mentiras, paranoias y complots para negar la única realidad: el expolio del club.
Se han despertado no pocas dudas y maledicencias sin rubor, sin importar el daño causado al club, porque lo trascendente no era tanto el Castellón como el culo de algunos. Por eso, cuando ha habido un intento de alumbrar este periodo tan tenebroso a través de la justicia, lejos de adherirse a la demanda de Sentimiento Albinegro, han cuestionado su actuación incluso más que la de Castellnou, en un curioso bucle que nunca justifican. Sólo cabe preguntar el dinero que han aportado ¿ilustres? albinegros a la causa o políticos de posado para saber quién está interesado en que se sepa la verdad y quién no. Más o menos lo que venía a pedir Évole. Porque tampoco aquí ninguna mentira podrá explicar lo sucedido, con la notable diferencia de que encima se hacen pasar por puristas y aún no han pedido perdón por sus errores, ergo se reafirman en los mismos, porque el Castellón nunca les importó.
Cierto que con los culpables en la cárcel no se asegura la supervivencia del club. Como tampoco la victoria en Ribarroja garantiza un recorrido feliz en el concurso de acreedores. Pero con un Castellón limpio de rémoras indeseables será más fácil exigir a David Cruz el plan de viabilidad que libere a la SAD, o que nos deje a los demás intentarlo, reclamando a los políticos esa implicación que nunca han tenido y que se antoja imprescindible.
SALVADOS
Podrá parecer mi encabezamiento un exceso, un lenitivo incluso con el que disfrazar de gesta la victoria dominical en Ribarroja, cuando el consuelo de la permanencia –aún no asegurada, dicho sea de paso– para nada esconderá el fracaso en la planificación deportiva de esta temporada. No van por ahí los tiros, aunque celebre como el que más el alivio de los tres puntos. Me apunto hoy a la moda del debate en torno al falso documental de la Sexta sobre el 23-F, por supuesto para llevarlo al escenario albinegro y aprender de sus conclusiones.
Profeso una moderada admiración por Jordi Évole, sus formas y su trabajo, sin ser yo muy dado a la idolatración, ¡salvo con Juanito Planelles! Tampoco voy a negar que me tragué la Operación Palace, a pesar de algunas incongruencias históricas que no vienen al caso en tan pocas líneas, pero al final me reí con la broma televisiva, que otra cosa no fue pese a críticas extemporáneas y que aún adivino mensajes subliminales de calado. Quiero incidir, no obstante, en que nunca presentó su programa como un sesudo estudio, ítem más lo anunció con un nada críptico «¿puede una mentira explicar una verdad?», y sobre todo solicitó perdón por el «experimento» (dixit) de inmediato.
Y ahí me duele. En este CD Castellón de nuestros desvelos se ha sido demasiado dado al victimismo rancio, hasta el paroxismo de urdir una teoría de la conspiración. Que si el Villarreal CF, que si los políticos, que si la abuela fuma... El Castellón está donde está fruto de la gestión de Castellnou, a ellos corresponde la mayor parte de la deuda y el descenso administrativo. No les hizo falta trabajar a las órdenes de nadie, y no es la primera vez que lo digo, más allá de su avaricia. Barrunto que el latrocinio, hoy investigado en sede judicial, hubiera pasado desapercibido de atenderse los 300.000 euros pendientes con los jugadores para evitar el descenso; y la SAD, sin más pretensiones que la supervivencia en la categoría, les hubiera seguido alimentando, ora a base de comisiones millonarias como las de Ulloa, ora por mor de generosas subvenciones oficiales.
Mas se creían tan listos que pensaban que podrían esconder sus felonías, para lo que han contado con la aquiescencia no sólo de actores principales como Fernando Miralles o Jesús Jiménez, si no también con profesionales del narcisismo y del ruido cuya colaboración necesaria, a sabiendas o por torpeza, que no sé qué es peor, deviene decisiva. Después, todos se han cobijado tras mil y una mentiras, paranoias y complots para negar la única realidad: el expolio del club.
Se han despertado no pocas dudas y maledicencias sin rubor, sin importar el daño causado al club, porque lo trascendente no era tanto el Castellón como el culo de algunos. Por eso, cuando ha habido un intento de alumbrar este periodo tan tenebroso a través de la justicia, lejos de adherirse a la demanda de Sentimiento Albinegro, han cuestionado su actuación incluso más que la de Castellnou, en un curioso bucle que nunca justifican. Sólo cabe preguntar el dinero que han aportado ¿ilustres? albinegros a la causa o políticos de posado para saber quién está interesado en que se sepa la verdad y quién no. Más o menos lo que venía a pedir Évole. Porque tampoco aquí ninguna mentira podrá explicar lo sucedido, con la notable diferencia de que encima se hacen pasar por puristas y aún no han pedido perdón por sus errores, ergo se reafirman en los mismos, porque el Castellón nunca les importó.
Cierto que con los culpables en la cárcel no se asegura la supervivencia del club. Como tampoco la victoria en Ribarroja garantiza un recorrido feliz en el concurso de acreedores. Pero con un Castellón limpio de rémoras indeseables será más fácil exigir a David Cruz el plan de viabilidad que libere a la SAD, o que nos deje a los demás intentarlo, reclamando a los políticos esa implicación que nunca han tenido y que se antoja imprescindible.
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el_Toni - Mensajes: 1582
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Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 5 de marzo de 2014
OMEPRAZOL
Tampoco hacía falta que viniera nadie de fuera, caso del entrenador, para aliviar el reflujo que nos martillea detrás de cada victoria y recordarnos que el Castellón no puede aspirar a otra cosa que no sea la permanencia. Un mensaje de realismo, una perogrullada, una lectura sincera, una obviedad... Hubiera preferido que el analista fuera más allá y denunciara que quien aún plantea el ascenso, en tanto que exigencia mayormente, obedece también a oscuros intereses, los de lastrar a un equipo ya de por sí mollar –como se vio el domingo por enésima vez– en calidad y que cuando pierde la intensidad que requiere sucumbe con el estrépito y desdoro del partido con el Acero.
El por qué de una estrategia en puridad suicida tampoco deviene nueva para los lectores habituales de mi sinrazón. Y vuelvo con ella. No falta quien propugna la desaparición de este club, por no ser ya escenario idóneo para los posados y las gargantas engoladas, y sobre todo porque con la misma se adivina puedan frenarse cuantas investigaciones y sospechas se levantan en torno al desvío de dinero del club a cuentas privadas. Su supone, que no es mucho suponer, que el descenso allana tan bastardo objetivo.
Para disimular, durante un tiempo se pergeñó la idea de una refundación, amparados en exitosos ejemplos que alumbran el desolador panorama de las sociedad anónimas deportivas. Una feliz salida que además dejaba sin recompensa a los responsables de nuestro sinvivir, desde Osuna a Blasco, pasando por David Cruz. Más allá de los argumentos románticos esgrimidos habitualmente, el cuento de la lechera hurtaba a los aficionados dos consideraciones básicas: la primera, que el club de nuevo cuño sigue sin disponer del dinero para iniciar esa anunciada proyección hacia cotas inimaginables, el gran talón de Aquiles de nuestra dilatada historia, porque nadie ha salido a decir lo contrario sin necesidad de voceros desprestigiados; la segunda, que la RFEF ya ha puesto las cortapisas legales ante tamaña trampa que pretendía escurrir el bulto de la deuda y no permitirá ninguna refundación.
Oséase, que o morimos en el intento o nos entierran vivos. Quiero decir, como tantas otras veces he dicho sin cambiar de postura frente a ilustres albinegros, amanuenses y columnistas ocasionales, que mediado el concurso de acreedores va siendo hora de exigir a las autoridades que hagan por el CD Castellón la décima parte de lo que antes han hecho por otros clubes de la Comunitat con más deuda o menos población, so pena de que sus nombres aparezcan junto a los relacionados antes en nuestro epitafio.
Vuelvo a repetir, y lo haré cuantas veces haga falta, que sólo la mediación de Alberto Fabra, de Javier Moliner y de Alfonso Bataller puede forzar la necesaria implicación empresarial para dotar de viabilidad un proyecto que todos desconocen. Y también insisto en que si la factura de esa colaboración pasa por cambiar de intérpretes, nadie se opondrá porque la gestión de Cruz hasta la fecha tampoco ha aportado más que inesperados problemas con la clasificación y el fútbol base, sin más satisfacción que adherirse a la causa contra Castellnou.
Se me antoja una frivolidad tanto fiarlo todo a ese plan huero como a una ampliación de capital, dada la experiencia de otras convocatorias o, ahora mismo, en que las instituciones y los «otros» albinegros han dejado a Sentimiento solo en su persecución de los responsables del descrédito moral, económico y deportivo. Cualquier operación económica que no venga respaldada por el presidente de la Generalitat, el presidente de la diputación y el alcalde de Castelló, está condenada al fracaso. Los eufemismos rimbombantes o las firmas que solicitan otra cosa ya han parido demasiadas excusas.
Seguro que no he dicho nada nuevo a quienes me siguen, pero aquellos que esperan no repetirse tanto en esta sección más les vale hacer acopio de omeprazol.
OMEPRAZOL
Tampoco hacía falta que viniera nadie de fuera, caso del entrenador, para aliviar el reflujo que nos martillea detrás de cada victoria y recordarnos que el Castellón no puede aspirar a otra cosa que no sea la permanencia. Un mensaje de realismo, una perogrullada, una lectura sincera, una obviedad... Hubiera preferido que el analista fuera más allá y denunciara que quien aún plantea el ascenso, en tanto que exigencia mayormente, obedece también a oscuros intereses, los de lastrar a un equipo ya de por sí mollar –como se vio el domingo por enésima vez– en calidad y que cuando pierde la intensidad que requiere sucumbe con el estrépito y desdoro del partido con el Acero.
El por qué de una estrategia en puridad suicida tampoco deviene nueva para los lectores habituales de mi sinrazón. Y vuelvo con ella. No falta quien propugna la desaparición de este club, por no ser ya escenario idóneo para los posados y las gargantas engoladas, y sobre todo porque con la misma se adivina puedan frenarse cuantas investigaciones y sospechas se levantan en torno al desvío de dinero del club a cuentas privadas. Su supone, que no es mucho suponer, que el descenso allana tan bastardo objetivo.
Para disimular, durante un tiempo se pergeñó la idea de una refundación, amparados en exitosos ejemplos que alumbran el desolador panorama de las sociedad anónimas deportivas. Una feliz salida que además dejaba sin recompensa a los responsables de nuestro sinvivir, desde Osuna a Blasco, pasando por David Cruz. Más allá de los argumentos románticos esgrimidos habitualmente, el cuento de la lechera hurtaba a los aficionados dos consideraciones básicas: la primera, que el club de nuevo cuño sigue sin disponer del dinero para iniciar esa anunciada proyección hacia cotas inimaginables, el gran talón de Aquiles de nuestra dilatada historia, porque nadie ha salido a decir lo contrario sin necesidad de voceros desprestigiados; la segunda, que la RFEF ya ha puesto las cortapisas legales ante tamaña trampa que pretendía escurrir el bulto de la deuda y no permitirá ninguna refundación.
Oséase, que o morimos en el intento o nos entierran vivos. Quiero decir, como tantas otras veces he dicho sin cambiar de postura frente a ilustres albinegros, amanuenses y columnistas ocasionales, que mediado el concurso de acreedores va siendo hora de exigir a las autoridades que hagan por el CD Castellón la décima parte de lo que antes han hecho por otros clubes de la Comunitat con más deuda o menos población, so pena de que sus nombres aparezcan junto a los relacionados antes en nuestro epitafio.
Vuelvo a repetir, y lo haré cuantas veces haga falta, que sólo la mediación de Alberto Fabra, de Javier Moliner y de Alfonso Bataller puede forzar la necesaria implicación empresarial para dotar de viabilidad un proyecto que todos desconocen. Y también insisto en que si la factura de esa colaboración pasa por cambiar de intérpretes, nadie se opondrá porque la gestión de Cruz hasta la fecha tampoco ha aportado más que inesperados problemas con la clasificación y el fútbol base, sin más satisfacción que adherirse a la causa contra Castellnou.
Se me antoja una frivolidad tanto fiarlo todo a ese plan huero como a una ampliación de capital, dada la experiencia de otras convocatorias o, ahora mismo, en que las instituciones y los «otros» albinegros han dejado a Sentimiento solo en su persecución de los responsables del descrédito moral, económico y deportivo. Cualquier operación económica que no venga respaldada por el presidente de la Generalitat, el presidente de la diputación y el alcalde de Castelló, está condenada al fracaso. Los eufemismos rimbombantes o las firmas que solicitan otra cosa ya han parido demasiadas excusas.
Seguro que no he dicho nada nuevo a quienes me siguen, pero aquellos que esperan no repetirse tanto en esta sección más les vale hacer acopio de omeprazol.
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el_Toni - Mensajes: 1582
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Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 12 de marzo de 2014
NÚMEROS
Mientras todos seamos simples números, para nuestras empresas, la administración o incluso nuestras familias, la humanidad seguirá condenada a la gris desafección y a una globalización insustancial. No hay mañana más allá de un ordinal: primero, segundo, tercero... y, al final, la nada. Es una crisis existencial la que constriñe el pensamiento y la vida misma. Tal vez diga esto por considerarme más de letras que de ciencias, pero insisto en que la valoración numérica resulta tan rígida como superflua, aburrida. Siempre pensé que nos iría mejor con una calificación a base de rimas y sonetos frente a los estereotipos habituales. En manos de los contables, de los estadísticos, de los matemáticos... el mundo acabará sin pena ni gloria. Desolador panorama futurístico el de una sociedad tan jerarquizada donde no cabe una concesión al albedrío o se cuestiona el verso suelto. Disciplina aritmética, frente a las musas y el romanticismo, he aquí el dilema.
Son esos siniestros números los que se vuelven en contra de la supervivencia del Club Deportivo Castellón. Una deuda de 7,8 millones de euros asusta a cualquiera de los empresarios que, llevados más por el corazón que por la cabeza, estarían dispuestos a colaborar en la causa. Es la plantación la que esconde la flor, el ruido el que ahoga la música. Falta amor entre tanta cifra. Por eso el administrador concursal se debate entre la contestable verdad auditada y la indemostrable certeza de que todavía existe un remedio a nuestros males.
Más números en contra. Decimooctavos en la clasificación, 29 puntos, solo 7 victorias, 13 derrotas, 34 goles en contra.... Apelar a la bondad del sistema deviene más otro síntoma del fracaso que capacidad para ofrecer nuevos argumentos. En este caso mucho más sólidos, menos intangibles. Se trata de poner huevos donde antes sembramos resignación, de correr cuando antes nos frenábamos, de pelear en vez de rendirse, de creérselo, de orgullo en suma. Quien ofrezca dudas mientras buscamos soluciones, sobra; quien presente excusas cuando se le necesita, molesta.
¿Culpables? Como los números, infinitos. Que si Blasco, que si Osuna, que si Jiménez, que si Miralles, que si Cruz, que si García... ¡¡Todos!! Distraerse en el orden cronológico –tú primero– o en el porcentual –y tú más– revelará bien poco que no se haya dicho antes, con menor o mayor intensidad, más o menos acritud, según el amigo de cada uno de los jueces en que nos erigimos. Se antoja bastante más necesario hablar de colaboración, del lirismo de qué podemos hacer por salvar a nuestro club aunque, como siempre, volvamos a tropezar con los números.
¿De cuántos votos hablamos? Si el Castellón aún no ha sido capaz de mostrarse unido en su reivindicación de auxilio parece difícil conseguir apoyos externos. Por lo pronto, llevo ni se sabe la de semanas añadiendo más culpables a esa lista, desde el convencimiento de que la única manera de salvar al Castellón es implicando a Alberto Fabra, Javier Moliner y Alfonso Bataller, no tanto por manifiesta corresponsabilidad en el expolio –por dejación de funciones– como para que ejerzan sus influencias sobre el colectivo empresarial y participen de ese remedio numérico al que nos obligan las reglas del juego –artículo primero, segundo, tercero...–, sin menoscabo de la concesión que merece toda aportación económica, más allá del reconocimiento, a través de la potestad de elegir a los hombres que rijan nuestro destino, ahora ya con los pies en el suelo, y elaboren ese proyecto de viabilidad tan creíble que no haga falta perdernos en nuevos debates filosóficos y trascendentales como este.
Apelo, no obstante, al alma frente a la sinrazón de esos números asesinos, a la oportunidad que nos brinda nuestra incombustible fe. Hasta entonces sólo nos sabemos vivos mientras lloramos, porque lloran los que sienten, y esa vida no nos la pueden hurtar ni siquiera 7,8 millones de razones.
NÚMEROS
Mientras todos seamos simples números, para nuestras empresas, la administración o incluso nuestras familias, la humanidad seguirá condenada a la gris desafección y a una globalización insustancial. No hay mañana más allá de un ordinal: primero, segundo, tercero... y, al final, la nada. Es una crisis existencial la que constriñe el pensamiento y la vida misma. Tal vez diga esto por considerarme más de letras que de ciencias, pero insisto en que la valoración numérica resulta tan rígida como superflua, aburrida. Siempre pensé que nos iría mejor con una calificación a base de rimas y sonetos frente a los estereotipos habituales. En manos de los contables, de los estadísticos, de los matemáticos... el mundo acabará sin pena ni gloria. Desolador panorama futurístico el de una sociedad tan jerarquizada donde no cabe una concesión al albedrío o se cuestiona el verso suelto. Disciplina aritmética, frente a las musas y el romanticismo, he aquí el dilema.
Son esos siniestros números los que se vuelven en contra de la supervivencia del Club Deportivo Castellón. Una deuda de 7,8 millones de euros asusta a cualquiera de los empresarios que, llevados más por el corazón que por la cabeza, estarían dispuestos a colaborar en la causa. Es la plantación la que esconde la flor, el ruido el que ahoga la música. Falta amor entre tanta cifra. Por eso el administrador concursal se debate entre la contestable verdad auditada y la indemostrable certeza de que todavía existe un remedio a nuestros males.
Más números en contra. Decimooctavos en la clasificación, 29 puntos, solo 7 victorias, 13 derrotas, 34 goles en contra.... Apelar a la bondad del sistema deviene más otro síntoma del fracaso que capacidad para ofrecer nuevos argumentos. En este caso mucho más sólidos, menos intangibles. Se trata de poner huevos donde antes sembramos resignación, de correr cuando antes nos frenábamos, de pelear en vez de rendirse, de creérselo, de orgullo en suma. Quien ofrezca dudas mientras buscamos soluciones, sobra; quien presente excusas cuando se le necesita, molesta.
¿Culpables? Como los números, infinitos. Que si Blasco, que si Osuna, que si Jiménez, que si Miralles, que si Cruz, que si García... ¡¡Todos!! Distraerse en el orden cronológico –tú primero– o en el porcentual –y tú más– revelará bien poco que no se haya dicho antes, con menor o mayor intensidad, más o menos acritud, según el amigo de cada uno de los jueces en que nos erigimos. Se antoja bastante más necesario hablar de colaboración, del lirismo de qué podemos hacer por salvar a nuestro club aunque, como siempre, volvamos a tropezar con los números.
¿De cuántos votos hablamos? Si el Castellón aún no ha sido capaz de mostrarse unido en su reivindicación de auxilio parece difícil conseguir apoyos externos. Por lo pronto, llevo ni se sabe la de semanas añadiendo más culpables a esa lista, desde el convencimiento de que la única manera de salvar al Castellón es implicando a Alberto Fabra, Javier Moliner y Alfonso Bataller, no tanto por manifiesta corresponsabilidad en el expolio –por dejación de funciones– como para que ejerzan sus influencias sobre el colectivo empresarial y participen de ese remedio numérico al que nos obligan las reglas del juego –artículo primero, segundo, tercero...–, sin menoscabo de la concesión que merece toda aportación económica, más allá del reconocimiento, a través de la potestad de elegir a los hombres que rijan nuestro destino, ahora ya con los pies en el suelo, y elaboren ese proyecto de viabilidad tan creíble que no haga falta perdernos en nuevos debates filosóficos y trascendentales como este.
Apelo, no obstante, al alma frente a la sinrazón de esos números asesinos, a la oportunidad que nos brinda nuestra incombustible fe. Hasta entonces sólo nos sabemos vivos mientras lloramos, porque lloran los que sienten, y esa vida no nos la pueden hurtar ni siquiera 7,8 millones de razones.
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el_Toni - Mensajes: 1582
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Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Jo també soc més de lletres. M´agradaria que els números, ordinals i embolics del nostre benvolgut i històric club acaben en l´infinit i no el res, en la vida i no la mort.
LES MUSES
Quan ronden els estels per les teulades
en recerca del somni que els demana
i guaiten les doscors enamorades
que l'enuig de la llum desagermana,
i la pau del món desplega la senyera
blava del cel, no blanca de la Lluna,
i eriça en tremolins la cabellera
d'Urània la gentil, mítica engruna.
(Són el estels sideris musagetes
que obren la nit al cel de cada dia
i amb l'espurneig infanten els poetes
que sembren dol i cullen poesia.)
Estels que s'obren a la nit gelosa
(gola de llop amb ulls de pany encesos)
per on ens ve la llum meravellosa
desvetlladora dels delers ullpresos.
I són les Muses fantasmals ovelles
que peisen llum en la blavor obscura
fent una tendra música d'esquelles
que diu al món la sideral pastura.
Aixina estels, o tal vegada Muses,
dictant a l'home llur secret missatge
d'ordre i mesura, les raons confuses
omplen de llum, amb llampegant llenguatge.
Bernat Artola.
Artur Alvarez Boix ha posat música a este poema.
LES MUSES
Quan ronden els estels per les teulades
en recerca del somni que els demana
i guaiten les doscors enamorades
que l'enuig de la llum desagermana,
i la pau del món desplega la senyera
blava del cel, no blanca de la Lluna,
i eriça en tremolins la cabellera
d'Urània la gentil, mítica engruna.
(Són el estels sideris musagetes
que obren la nit al cel de cada dia
i amb l'espurneig infanten els poetes
que sembren dol i cullen poesia.)
Estels que s'obren a la nit gelosa
(gola de llop amb ulls de pany encesos)
per on ens ve la llum meravellosa
desvetlladora dels delers ullpresos.
I són les Muses fantasmals ovelles
que peisen llum en la blavor obscura
fent una tendra música d'esquelles
que diu al món la sideral pastura.
Aixina estels, o tal vegada Muses,
dictant a l'home llur secret missatge
d'ordre i mesura, les raons confuses
omplen de llum, amb llampegant llenguatge.
Bernat Artola.
Artur Alvarez Boix ha posat música a este poema.
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hoanghos - Mensajes: 1518
- Registrado: Dom 30 Dic 2007, 20:39 pm
Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
"... perquè hi haurà un dia que no podrem més
i llavors ho podrem tot ..."
Vicent Andrés Estellés
i llavors ho podrem tot ..."
Vicent Andrés Estellés
-

Felip Pérez Ferrer - Mensajes: 4224
- Registrado: Mar 28 Jun 2011, 11:54 am
Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 19 de Marzo de 2014, día de San José (Feliz santo, Pepe
)
ADÚLTEROS
Reconozco que no he podido evitarlo. Mitad avergonzado mitad descojonado, mi obtusa mente ha acabado por reinterpretar a conveniencia un estudio presentado por la plataforma Gleeden.com, el primer sitio web de encuentros extraconyugales pensado por mujeres y de quien todavía no acierto a adivinar porqué han enviado sus conclusiones al correo electrónico del periódico, al mío no, que conste.
Viene a decir el supuesto riguroso informe que casi la mitad de las mujeres españolas que confiesan ser infieles prefiere liarse con alguien que ya tenga hijos (46,7%) , porque ello le garantiza «un hombre tierno y cariñoso, muy sexy» (dixit), y una sexóloga viene a revestir la parida de autoridad académica al sentenciar que la mujer tiende a buscar en el ligue ocasional a una figura paternal, alguien maduro y atento, y no como en las películas que se calzan a chicos fogosos, guaperas y fibrados, ¡puaj! Por contra, la inmensa mayoría de los hombres que pretenden una actividad sexual extraoficial prefieren ocultar su condición de pater familias (55%) , por temor a ser considerados irresponsables y poco accesibles por ella.
Para según qué lado de la cama, las cifras se completan con la indiferencia en las preferencias y la exclusión de experiencia criadora. Obvia, y no sé yo si intencionadamente, la de gente de toda condición social que habrá negado soñar siquiera cualquier aventura y se muestra fiel a sus votos matrimoniales, y que seguramente son muchos más que los recogidos en los distintos apartados del estudio de marras. Paradójico, si no ridículo, pero la estadística ya se sabe que es la ciencia capaz de hacerte creer que si no dispones de ningún coche y tu vecino acumula dos vehículos de gama alta, es como si tuviéramos uno cada uno.....
Imagino enseguida la encuesta entre aficionados a un club de fútbol de toda la vida y su disponibilidad a cambiar, a experimentar nuevos sentimientos con otros colores. Ya puestos, seguro que el porcentaje mayor elegiría un equipo campeonando por Europa y por aquí, sin contestación posible, más allá de relevos generacionales, rachas y demás imponderables. Siempre ahí arriba. Ni que decir tiene que el dinero, y sólo él, favorece esa seguridad que busca el aficionado promiscuo.
Sigo manipulando a conciencia el mismo ejemplo. Es el eterno empeño en que todos sean del Real Madrid o del Barcelona y que se nos presente el diagrama correspondiente por edades, por género, por talla, por estudios.... para concluir que el 50% son merengues y el otro 50% culés. ¡Mentira! Niegan la opción mayoritaria, la de quienes profesan una pasión indescriptible por cualquier otro y hasta irradiamos odio ante la coyuntura imperante. Ítem más, por no reflejar la castidad de aquellos que ni saben ni quieren saber nada del fútbol en general.
Pero lo peor de todo es que quienes más rechazan esa falsa dicotomía pretenden luego aplicar idéntico argumentario para con sus, llamémosles así, hermanos inferiores en aras de ganar adeptos a su causa. Y por ceñirnos donde corresponde, el empecinamiento en que dejemos de ser del CD Castellón, en forzar incluso la desafección hurgando en la herida del fracaso deportivo –culpa de David Cruz y los suyos– y de la ruina económica –que corresponde a Osuna, Blasco y demás personajes vinculados a Castellnou, muchos por omisión– que condiciona nuestra supervivencia misma.
Adivino una consigna oficial de dejar morir al Castellón. Eso o la connivencia vendría a justificar la parálisis administrativa, tan dada a la foto en palcos de moda o al chalaneo para salvar deudas superiores. Así que, una semana más, por incompetencia y por inacción, propongo que figuren en el epitafio el presidente de la Generalitat, el de la diputación y el alcalde de Castelló, y que se les retire de una vez y por siempre la condición de albinegros que decían defender, aunque sólo sea por adúlteros demostrados.
)ADÚLTEROS
Reconozco que no he podido evitarlo. Mitad avergonzado mitad descojonado, mi obtusa mente ha acabado por reinterpretar a conveniencia un estudio presentado por la plataforma Gleeden.com, el primer sitio web de encuentros extraconyugales pensado por mujeres y de quien todavía no acierto a adivinar porqué han enviado sus conclusiones al correo electrónico del periódico, al mío no, que conste.
Viene a decir el supuesto riguroso informe que casi la mitad de las mujeres españolas que confiesan ser infieles prefiere liarse con alguien que ya tenga hijos (46,7%) , porque ello le garantiza «un hombre tierno y cariñoso, muy sexy» (dixit), y una sexóloga viene a revestir la parida de autoridad académica al sentenciar que la mujer tiende a buscar en el ligue ocasional a una figura paternal, alguien maduro y atento, y no como en las películas que se calzan a chicos fogosos, guaperas y fibrados, ¡puaj! Por contra, la inmensa mayoría de los hombres que pretenden una actividad sexual extraoficial prefieren ocultar su condición de pater familias (55%) , por temor a ser considerados irresponsables y poco accesibles por ella.
Para según qué lado de la cama, las cifras se completan con la indiferencia en las preferencias y la exclusión de experiencia criadora. Obvia, y no sé yo si intencionadamente, la de gente de toda condición social que habrá negado soñar siquiera cualquier aventura y se muestra fiel a sus votos matrimoniales, y que seguramente son muchos más que los recogidos en los distintos apartados del estudio de marras. Paradójico, si no ridículo, pero la estadística ya se sabe que es la ciencia capaz de hacerte creer que si no dispones de ningún coche y tu vecino acumula dos vehículos de gama alta, es como si tuviéramos uno cada uno.....
Imagino enseguida la encuesta entre aficionados a un club de fútbol de toda la vida y su disponibilidad a cambiar, a experimentar nuevos sentimientos con otros colores. Ya puestos, seguro que el porcentaje mayor elegiría un equipo campeonando por Europa y por aquí, sin contestación posible, más allá de relevos generacionales, rachas y demás imponderables. Siempre ahí arriba. Ni que decir tiene que el dinero, y sólo él, favorece esa seguridad que busca el aficionado promiscuo.
Sigo manipulando a conciencia el mismo ejemplo. Es el eterno empeño en que todos sean del Real Madrid o del Barcelona y que se nos presente el diagrama correspondiente por edades, por género, por talla, por estudios.... para concluir que el 50% son merengues y el otro 50% culés. ¡Mentira! Niegan la opción mayoritaria, la de quienes profesan una pasión indescriptible por cualquier otro y hasta irradiamos odio ante la coyuntura imperante. Ítem más, por no reflejar la castidad de aquellos que ni saben ni quieren saber nada del fútbol en general.
Pero lo peor de todo es que quienes más rechazan esa falsa dicotomía pretenden luego aplicar idéntico argumentario para con sus, llamémosles así, hermanos inferiores en aras de ganar adeptos a su causa. Y por ceñirnos donde corresponde, el empecinamiento en que dejemos de ser del CD Castellón, en forzar incluso la desafección hurgando en la herida del fracaso deportivo –culpa de David Cruz y los suyos– y de la ruina económica –que corresponde a Osuna, Blasco y demás personajes vinculados a Castellnou, muchos por omisión– que condiciona nuestra supervivencia misma.
Adivino una consigna oficial de dejar morir al Castellón. Eso o la connivencia vendría a justificar la parálisis administrativa, tan dada a la foto en palcos de moda o al chalaneo para salvar deudas superiores. Así que, una semana más, por incompetencia y por inacción, propongo que figuren en el epitafio el presidente de la Generalitat, el de la diputación y el alcalde de Castelló, y que se les retire de una vez y por siempre la condición de albinegros que decían defender, aunque sólo sea por adúlteros demostrados.
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el_Toni - Mensajes: 1582
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Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
No sé jo si Pepe és molt de sants... en qualsevol cas, el darrer paràgraf podria ser una oració, una maledicció, una anti-oració o simplement una conclusió davant el que veiem i patim un dia i altre també.
El molt honorable té un fill que juga en el CDCS C... a veure si per ahí...
El molt honorable té un fill que juga en el CDCS C... a veure si per ahí...
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hoanghos - Mensajes: 1518
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Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 2 de Abril de 2014
DE FIESTA
Lo mejor de las fiestas es lo que esperas de ellas. Pero cualquier acto, comida o procesión, concierto o toros, cuyo estrambote concluya en el puesto de trabajo, aunque sea a la mañana siguiente, nunca se disfrutará de la misma guisa. Sin vacaciones ya no son fiestas. Al menos como yo las entiendo, que me entregó desaforadamente, tanto que la semana pasada incumplí mi obligación de desahogarme aquí y ahora se me amontonan las ideas y las suelto a lo que salga.
En tanto que la Magdalena se vive en la calle, el escenario se comparte con personajes de toda índole y condición, propiciando el reencuentro, ocasional o buscado, forzado o cariñoso, con quienes compartes ilusiones y vicios, que lo de seguir al CD Castellón ya más bien parece un pecado por la de moralistas que te fustigan.
Uno, visiblemente nervioso, acusome el otro día de haber sido el primero en elevar el tono de la discrepancia. No diré yo que no sea duro cuando los hechos así lo demandan, y ya me gustaría poder abstraerme y volver al patio del colegio, aunque solo fuera media hora al día, para aceptar el manido ordinal como argumento, obviando arteramente que las opiniones, subjetivas o no siempre serán libres, pero hay barreras que no se pueden rebasar, y las injurias y las calumnias no pueden salir gratis a nadie.
Sigo con el desfile. Me dice un amigo de los de verdad –no de los guadianas que me adulaban solo cuando alguien les regalaba cargo– que el administrador concursal está negociando la venta del club, probablemente a espaldas de los actuales administradores. Un ex jugador me reconoce que algo hay, y me afea que siempre lo hubo pero nunca quise creérmelo. Otro ex corrije la contundencia del anterior y añade que la oferta existe, pero que el administrador prefiere venderlo a alguien de aquí, no sea el caso que los primeros le salgan rana y pase a la historia como el que bajó la persiana, que esa es tesitura de cuya sombra son demasiados intentando escapar en vez de trabajar en positivo. Llega luego un locutor de una tele local y me asegura, sin embargo, que ya se ha presentado a la juez el informe del administrador, y que el mismo es favorable a los actuales gestores.
Medias verdades: la deuda es la que es y la solución, el dinero, no se adivina.
Otro que me huye desde hace un tiempo no pudo evitarme en la semana de marras, y no dudó en rebautizarme ayatollah, aprovechando la confianza y el efluvio madalenero, por haber impedido que un refundado club, cual ave fénix, militara lo menos en Segunda A. Como que no me siento digno de tamaña autoridad, omitiré su identidad para que no haga el ridículo, porque aquí de lo que se trata es de nuestro club, el suyo también, me consta; el original, nada de maquillajes, aditivos y conservantes antinaturales, que para ese viaje no hacían falta ni las alforjas de la originalidad ni las de la legitimidad que otorgan los votos. Los políticos siguen sin querer formar parte de la solución, ergo acabarán siendo parte del problema.
Y sigo con ellos: ¡Oye, tenemos que quedar!, me espeta un concejal del equipo de gobierno. ¡A ver si comemos juntos! contrarresta la oposición. Si cada vez que me invitan a hablar del Castellón fuera verdad, no haría falta ninguna ampliación de capital. A ambos contertulios les reafirmo que solo ellos tienen la potestad de convocar a ese círculo de empresarios que, de motu propio no pondrán un euro para la causa, pero atenderían gustosos la llamada oficial. ¡Déjalos en paz! –me sonríe a la defensiva un albinegro de pro con posibles–, ¡no sea que te hagan caso y nos toque poner dinero!
En el interín, los mismos futbolistas que ganan a domicilio son incapaces de doblegar luego al colista en Castalia. Cuatro puntos en Magdalena desmontan la falacia de una supuesta tradición negativa, tanto que el regusto amargo pervive hoy todavía. Será porque se han acabado las fiestas y los compromisos vuelven a aparcarse.
DE FIESTA
Lo mejor de las fiestas es lo que esperas de ellas. Pero cualquier acto, comida o procesión, concierto o toros, cuyo estrambote concluya en el puesto de trabajo, aunque sea a la mañana siguiente, nunca se disfrutará de la misma guisa. Sin vacaciones ya no son fiestas. Al menos como yo las entiendo, que me entregó desaforadamente, tanto que la semana pasada incumplí mi obligación de desahogarme aquí y ahora se me amontonan las ideas y las suelto a lo que salga.
En tanto que la Magdalena se vive en la calle, el escenario se comparte con personajes de toda índole y condición, propiciando el reencuentro, ocasional o buscado, forzado o cariñoso, con quienes compartes ilusiones y vicios, que lo de seguir al CD Castellón ya más bien parece un pecado por la de moralistas que te fustigan.
Uno, visiblemente nervioso, acusome el otro día de haber sido el primero en elevar el tono de la discrepancia. No diré yo que no sea duro cuando los hechos así lo demandan, y ya me gustaría poder abstraerme y volver al patio del colegio, aunque solo fuera media hora al día, para aceptar el manido ordinal como argumento, obviando arteramente que las opiniones, subjetivas o no siempre serán libres, pero hay barreras que no se pueden rebasar, y las injurias y las calumnias no pueden salir gratis a nadie.
Sigo con el desfile. Me dice un amigo de los de verdad –no de los guadianas que me adulaban solo cuando alguien les regalaba cargo– que el administrador concursal está negociando la venta del club, probablemente a espaldas de los actuales administradores. Un ex jugador me reconoce que algo hay, y me afea que siempre lo hubo pero nunca quise creérmelo. Otro ex corrije la contundencia del anterior y añade que la oferta existe, pero que el administrador prefiere venderlo a alguien de aquí, no sea el caso que los primeros le salgan rana y pase a la historia como el que bajó la persiana, que esa es tesitura de cuya sombra son demasiados intentando escapar en vez de trabajar en positivo. Llega luego un locutor de una tele local y me asegura, sin embargo, que ya se ha presentado a la juez el informe del administrador, y que el mismo es favorable a los actuales gestores.
Medias verdades: la deuda es la que es y la solución, el dinero, no se adivina.
Otro que me huye desde hace un tiempo no pudo evitarme en la semana de marras, y no dudó en rebautizarme ayatollah, aprovechando la confianza y el efluvio madalenero, por haber impedido que un refundado club, cual ave fénix, militara lo menos en Segunda A. Como que no me siento digno de tamaña autoridad, omitiré su identidad para que no haga el ridículo, porque aquí de lo que se trata es de nuestro club, el suyo también, me consta; el original, nada de maquillajes, aditivos y conservantes antinaturales, que para ese viaje no hacían falta ni las alforjas de la originalidad ni las de la legitimidad que otorgan los votos. Los políticos siguen sin querer formar parte de la solución, ergo acabarán siendo parte del problema.
Y sigo con ellos: ¡Oye, tenemos que quedar!, me espeta un concejal del equipo de gobierno. ¡A ver si comemos juntos! contrarresta la oposición. Si cada vez que me invitan a hablar del Castellón fuera verdad, no haría falta ninguna ampliación de capital. A ambos contertulios les reafirmo que solo ellos tienen la potestad de convocar a ese círculo de empresarios que, de motu propio no pondrán un euro para la causa, pero atenderían gustosos la llamada oficial. ¡Déjalos en paz! –me sonríe a la defensiva un albinegro de pro con posibles–, ¡no sea que te hagan caso y nos toque poner dinero!
En el interín, los mismos futbolistas que ganan a domicilio son incapaces de doblegar luego al colista en Castalia. Cuatro puntos en Magdalena desmontan la falacia de una supuesta tradición negativa, tanto que el regusto amargo pervive hoy todavía. Será porque se han acabado las fiestas y los compromisos vuelven a aparcarse.
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el_Toni - Mensajes: 1582
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Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 9 de Abril de 2014
POLÍTICOS
Tampoco hacía falta que saliera la última encuesta del CIS para confirmarnos el elevado grado de desafección que la sociedad española muestra hacia sus políticos, tanto que los sitúan entre los problemas que más les preocupan hoy, cuando en puridad la obligación de estos debiera ser trabajar por solucionarlos, pero me llamó la atención las conclusiones de la asamblea de los paranyers de Castelló este sábado y su malestar ante la falta de apoyo hacia sus reclamaciones. La indignación llega hasta el extremo de que se ha sugerido a sus asociados, y también a quienes sin serlo defienden esta tradición cinegética, que practiquen el voto nulo en las próximas elecciones europeas el 25 de mayo.
El mensaje tiene mucho de demagógico, cierto, porque a nadie escapa que dicha convocatoria nunca ha disfrutado del predicamento de las legislativas, las autonómicas o las municipales, y sobre todo por ese desapego manifiesto. Pero me quedo con la idea unánime –indiscutible, tal vez– de que la brecha social entre políticos y ciudadanos ha aumentado tras nuevos impuestos, copagos sanitarios, recortes en educación, una retahíla de prebendas para el despido y de castigos para el trabajador, como para que encima nos sintamos desamparados frente a otras reivindicaciones para mi no de segundo grado.
Y como cada cual mira por la suya, y la mío, la razón de ser de esta columna y de mi dedicación, no es otra que salvar al CD Castellón, reconozco que he decidido no votar a quienes de manera repetida nos han negado su aliento, ya no sé yo si de manera torpe o patrocinada, porque en ambos casos tamaña ignominia resulta insultante comparada con otras actuaciones. Frente al intervencionismo que ha salvado al Levante UD o que ahora mismo regula en el proceso de venta del Valencia CF, todos los políticos dan la espalda al CD Castellón. Frente a las millonarias ayudas para ambos, igual que para el Villarreal CF, el Hércules o el Elche CF, incluso con patrocinios banales como el de una mascota, aquí se nos niega el pan y la sal, a sabiendas de que la deuda que nos constriñe y amenaza la supervivencia misma, puede ser asumible en tanto que inferior a todas las del resto de SAD que gozan del favor público.
Obviando que los clubes son una empresa privada, por la patente selectividad interesada con que se ha actuado, la primera respuesta institucional que se nos ofreció fue la de evitar salvar a los culpables del expolio albinegro, esto es Castellnou. Curioso que ese afán no se haya sustanciado colaborando en el único proceso judicial abierto contra ellos. La segunda fue peor.
A nadie escapa ya que ha habido una apuesta política por la refundación, ergo por la desaparición del CD Castellón y fiarlo todo a un bastardo sin nombre y sin amor. Más allá de que esa argucia ya no la admite la Federación, empezar de cero significa no sólo desprenderse del lastre de la deuda, si no también la renuncia explícita a la historia, a la bandera, al escudo, al himno, a todo el patrimonio sentimental que nos distingue. Pero principalmente no resuelve el requisito económico perentorio: con qué dinero se cuenta para hacer ese pseudo Castellón del discurso megalómano oficialista. Militaría en 2ª Regional pero sin la inversión indefectible para salir de ese pozo. A lo mejor era ese el objetivo perseguido.
La ampliación de capital deviene entelequia con los precedentes y la situación actual. De ahí mi reclamación de una colaboración institucional para solicitar el respaldo empresarial que conceda esa independencia económica anhelada. Nadie pondrá un euro, salvo que sea «invitado» a ello. Y esa es mi exigencia. La implicación de Alberto Fabra, de Javier Moliner y de Alfonso Bataller –e incluso de la oposición no poniendo trabas– para recaudar, con independencia del derecho inalienable a elegir un nuevo consejo de administración. Mientras no sea así, no pienso ni votarles ni dejar que vuelvan a proclamar que son del CD Castellón.
POLÍTICOS
Tampoco hacía falta que saliera la última encuesta del CIS para confirmarnos el elevado grado de desafección que la sociedad española muestra hacia sus políticos, tanto que los sitúan entre los problemas que más les preocupan hoy, cuando en puridad la obligación de estos debiera ser trabajar por solucionarlos, pero me llamó la atención las conclusiones de la asamblea de los paranyers de Castelló este sábado y su malestar ante la falta de apoyo hacia sus reclamaciones. La indignación llega hasta el extremo de que se ha sugerido a sus asociados, y también a quienes sin serlo defienden esta tradición cinegética, que practiquen el voto nulo en las próximas elecciones europeas el 25 de mayo.
El mensaje tiene mucho de demagógico, cierto, porque a nadie escapa que dicha convocatoria nunca ha disfrutado del predicamento de las legislativas, las autonómicas o las municipales, y sobre todo por ese desapego manifiesto. Pero me quedo con la idea unánime –indiscutible, tal vez– de que la brecha social entre políticos y ciudadanos ha aumentado tras nuevos impuestos, copagos sanitarios, recortes en educación, una retahíla de prebendas para el despido y de castigos para el trabajador, como para que encima nos sintamos desamparados frente a otras reivindicaciones para mi no de segundo grado.
Y como cada cual mira por la suya, y la mío, la razón de ser de esta columna y de mi dedicación, no es otra que salvar al CD Castellón, reconozco que he decidido no votar a quienes de manera repetida nos han negado su aliento, ya no sé yo si de manera torpe o patrocinada, porque en ambos casos tamaña ignominia resulta insultante comparada con otras actuaciones. Frente al intervencionismo que ha salvado al Levante UD o que ahora mismo regula en el proceso de venta del Valencia CF, todos los políticos dan la espalda al CD Castellón. Frente a las millonarias ayudas para ambos, igual que para el Villarreal CF, el Hércules o el Elche CF, incluso con patrocinios banales como el de una mascota, aquí se nos niega el pan y la sal, a sabiendas de que la deuda que nos constriñe y amenaza la supervivencia misma, puede ser asumible en tanto que inferior a todas las del resto de SAD que gozan del favor público.
Obviando que los clubes son una empresa privada, por la patente selectividad interesada con que se ha actuado, la primera respuesta institucional que se nos ofreció fue la de evitar salvar a los culpables del expolio albinegro, esto es Castellnou. Curioso que ese afán no se haya sustanciado colaborando en el único proceso judicial abierto contra ellos. La segunda fue peor.
A nadie escapa ya que ha habido una apuesta política por la refundación, ergo por la desaparición del CD Castellón y fiarlo todo a un bastardo sin nombre y sin amor. Más allá de que esa argucia ya no la admite la Federación, empezar de cero significa no sólo desprenderse del lastre de la deuda, si no también la renuncia explícita a la historia, a la bandera, al escudo, al himno, a todo el patrimonio sentimental que nos distingue. Pero principalmente no resuelve el requisito económico perentorio: con qué dinero se cuenta para hacer ese pseudo Castellón del discurso megalómano oficialista. Militaría en 2ª Regional pero sin la inversión indefectible para salir de ese pozo. A lo mejor era ese el objetivo perseguido.
La ampliación de capital deviene entelequia con los precedentes y la situación actual. De ahí mi reclamación de una colaboración institucional para solicitar el respaldo empresarial que conceda esa independencia económica anhelada. Nadie pondrá un euro, salvo que sea «invitado» a ello. Y esa es mi exigencia. La implicación de Alberto Fabra, de Javier Moliner y de Alfonso Bataller –e incluso de la oposición no poniendo trabas– para recaudar, con independencia del derecho inalienable a elegir un nuevo consejo de administración. Mientras no sea así, no pienso ni votarles ni dejar que vuelvan a proclamar que son del CD Castellón.
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el_Toni - Mensajes: 1582
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Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Jo seguisc pensant que el màxim accionista del Villarreal CF disfruta veient com els seus amics polítics passen del nostre club.
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Felip Pérez Ferrer - Mensajes: 4224
- Registrado: Mar 28 Jun 2011, 11:54 am
Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
No te quepa duda felip, el y otros muchos se estan partiendo el trasero a reirse de nosotros
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cel albinegre - Mensajes: 623
- Registrado: Mar 08 Jun 2010, 17:39 pm
Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 16 de Abril de 2014
VICTIMISMO
Aunque la supervivencia del Club Deportivo sigue un recorrido distinto, mercantil obviamente, tampoco resulta del todo indisoluble de la trayectoria deportiva. De ahí que se extienda un silencio que pueda parecer cómplice mientras la clasificación ejerza su malévola influencia, pero cuando el viernes me encontré de bruces en un acto público con el presidente y el entrenador, no pude resistirme y me abalancé sobre ambos para cuestionarles su gestión.
Fue un ejercicio terapéutico, lo reconozco, de reivindicación onanista incluso, mas lejos de incomodarse o de plantear razones que pudieran contrarrestar el virus crítico que se expande cual pandemia, me sorprendió el victimismo asumido por Ramón Moya. Ni una mención a la catarsis forzada a mitad temporada en el seno de la plantilla, y mucho menos reconocer la autoría sobre la «descastellonización» de la misma, de la pérdida del orgullo tribal como auxilio último ante situaciones alarmantes como la actual. Tampoco la confesión de cierto favoritismo alineando a jugadores cuyo rendimiento figura demasiado lejos de las necesidades que implica toda titularidad. Ni siquiera una concesión al propósito de enmienda de no volver a cambiar a futbolistas de ubicación sin más argumentario que la veleidad táctica intrínseca al carnet de entrenador. Y no digamos de la artera ocultación de la deuda de entre dos y tres meses con los futbolistas.
Nada de nada. La culpa la tienen los árbitros, me vino a decir. Una persecución en toda regla a base de expulsiones, de penaltis y de cuantas armas pone el reglamento en nuestra contra. Un discurso, huelga decirlo, del agrado del presidente, testigo mudo del cruce de reprobaciones, pues que no debe ser fácil encontrar otro que participe de tus tesis y que encime invite a los demás a comulgar con esas ruedas de molino. Moya es el entrenador ideal para David Cruz, lástima habérselo ganado antes en los micrófonos que en los maltrechos campos de esta cuarta división del fútbol.
Dentro de ese mismo discurso autoexculpatorio también brilló días atrás el presidente en una televisión local, sentenciando que quien quiera caviar lo tiene que pagar, y que con seis mil socios no hubiera bajado el juvenil y estaríamos poco menos que celebrando el ascenso del primer equipo. Puedo aceptar que la mejor garantía de futuro pasa por nosotros. Que el Castellón solo puede ser lo que sus aficionados quieran resulta obvio, tanto como que otros seguidores de otros equipos se han visto más arropados institucionalmente y hasta patrocinados, y esa es comparación irrenunciable en todo este proceso. Pero a Cruz cabe recordarle que sin llegar a sus pretensiones, sigue siendo el equipo de la categoría con más abonados y con más presupuesto. Por mantener su paralelismo sibarita, no pedimos caviar pero tampoco merecemos tanta mierda.
Concluyó la inesperada cuita el míster con un tono provocativo. ¿Quieres que me vaya? ¿Quieres que vuelva a Catalunya? Me espetó vehementemente. Quiero que nos salves, sentencie consciente del eufemismo. Y ahora todavía voy más allá. Espero que Moya y Cruz se vayan después de ello.
En estos momentos, con independencia de los resultados que hacen falta para confirmar la permanencia –ergo encontrar tres equipos más malos–, el futuro del Castellón no pasa por David Cruz. El administrador concursal es consciente, los políticos a los que tantas veces apelo también y lo es también el presidente, con demasiados frentes abiertos y falta de recursos como para convencer a nadie de lo contrario. El anuncio del abandono lo apreciarían los jugadores para empezar a creer en sí mismos y en el club, pero también cuantos tienen una opción, pequeña o grande, de participar en esa reconstrucción, que no refundación, a través del concurso, asumiendo la deuda pendiente y despreciando cualquier riesgo, porque no hay ninguno mayor que el ya vivido.
VICTIMISMO
Aunque la supervivencia del Club Deportivo sigue un recorrido distinto, mercantil obviamente, tampoco resulta del todo indisoluble de la trayectoria deportiva. De ahí que se extienda un silencio que pueda parecer cómplice mientras la clasificación ejerza su malévola influencia, pero cuando el viernes me encontré de bruces en un acto público con el presidente y el entrenador, no pude resistirme y me abalancé sobre ambos para cuestionarles su gestión.
Fue un ejercicio terapéutico, lo reconozco, de reivindicación onanista incluso, mas lejos de incomodarse o de plantear razones que pudieran contrarrestar el virus crítico que se expande cual pandemia, me sorprendió el victimismo asumido por Ramón Moya. Ni una mención a la catarsis forzada a mitad temporada en el seno de la plantilla, y mucho menos reconocer la autoría sobre la «descastellonización» de la misma, de la pérdida del orgullo tribal como auxilio último ante situaciones alarmantes como la actual. Tampoco la confesión de cierto favoritismo alineando a jugadores cuyo rendimiento figura demasiado lejos de las necesidades que implica toda titularidad. Ni siquiera una concesión al propósito de enmienda de no volver a cambiar a futbolistas de ubicación sin más argumentario que la veleidad táctica intrínseca al carnet de entrenador. Y no digamos de la artera ocultación de la deuda de entre dos y tres meses con los futbolistas.
Nada de nada. La culpa la tienen los árbitros, me vino a decir. Una persecución en toda regla a base de expulsiones, de penaltis y de cuantas armas pone el reglamento en nuestra contra. Un discurso, huelga decirlo, del agrado del presidente, testigo mudo del cruce de reprobaciones, pues que no debe ser fácil encontrar otro que participe de tus tesis y que encime invite a los demás a comulgar con esas ruedas de molino. Moya es el entrenador ideal para David Cruz, lástima habérselo ganado antes en los micrófonos que en los maltrechos campos de esta cuarta división del fútbol.
Dentro de ese mismo discurso autoexculpatorio también brilló días atrás el presidente en una televisión local, sentenciando que quien quiera caviar lo tiene que pagar, y que con seis mil socios no hubiera bajado el juvenil y estaríamos poco menos que celebrando el ascenso del primer equipo. Puedo aceptar que la mejor garantía de futuro pasa por nosotros. Que el Castellón solo puede ser lo que sus aficionados quieran resulta obvio, tanto como que otros seguidores de otros equipos se han visto más arropados institucionalmente y hasta patrocinados, y esa es comparación irrenunciable en todo este proceso. Pero a Cruz cabe recordarle que sin llegar a sus pretensiones, sigue siendo el equipo de la categoría con más abonados y con más presupuesto. Por mantener su paralelismo sibarita, no pedimos caviar pero tampoco merecemos tanta mierda.
Concluyó la inesperada cuita el míster con un tono provocativo. ¿Quieres que me vaya? ¿Quieres que vuelva a Catalunya? Me espetó vehementemente. Quiero que nos salves, sentencie consciente del eufemismo. Y ahora todavía voy más allá. Espero que Moya y Cruz se vayan después de ello.
En estos momentos, con independencia de los resultados que hacen falta para confirmar la permanencia –ergo encontrar tres equipos más malos–, el futuro del Castellón no pasa por David Cruz. El administrador concursal es consciente, los políticos a los que tantas veces apelo también y lo es también el presidente, con demasiados frentes abiertos y falta de recursos como para convencer a nadie de lo contrario. El anuncio del abandono lo apreciarían los jugadores para empezar a creer en sí mismos y en el club, pero también cuantos tienen una opción, pequeña o grande, de participar en esa reconstrucción, que no refundación, a través del concurso, asumiendo la deuda pendiente y despreciando cualquier riesgo, porque no hay ninguno mayor que el ya vivido.
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el_Toni - Mensajes: 1582
- Registrado: Lun 24 Oct 2005, 20:02 pm
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Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Leyendo la columna de hoy, tengo la sensación de que al Castellón le quedan pocos meses de vida... 

Vamos, Castellón... Vamos... Vamos, Campeón!!!
- Castellon4ever
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- Registrado: Mar 31 Ene 2006, 2:57 am
- Ubicación: Castellón de la Plana (Castellón) GOL NORTE ALTO
Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
esta setmana hi ha hagut columna ?
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hoanghos - Mensajes: 1518
- Registrado: Dom 30 Dic 2007, 20:39 pm
Re: PEPE BELTRÁN (Levante de Castelló)
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 30 de abril de 2014
EL FUTURO
A falta de que las probabilidades que ya dan al CD Castellón por salvado se conviertan en matemática clasificatoria, empirismo que diría el filósofo, resulta ineludible hablar del futuro y hacerlo con la frialdad de la que carece el fútbol en general, en tanto que desata pasiones y no atiende a razones. Para empezar habrá que reconocer que la temporada aún inconclusa devino un absoluto fracaso. Ni siquiera es una opinión, me atrevo a considerarla pura definición, ¿cómo si no llamar al ridículo deportivo, al fiasco económico o a la vergüenza social? En ninguno de esos tres aspectos fundamentales se ha alcanzado el aprobado, pues que se hizo un equipo para ascender y no se ha bajado de milagro; estamos inmersos en una suspensión de pagos de las de toda la vida con muchos menos ingresos de los previstos y ni un atisbo de financiación; y con cada vez menos gente en el estadio y la imagen más devaluada de los actuales gestores.
Todos esos capítulos, huelga decirlo, se resumen en uno: David Cruz no puede seguir al frente del CD Castellón, so pena de arriesgarnos a una nueva rifa en la concepción de la plantilla, ora por su desconocimiento ora por sus fobias ora por la negativa a fichar de muchos ante la acumulación de deuda con que concluirá el ejercicio, y que de verse aumentada cristalizará en la disolución. La muerte. Frente a esa amenaza latente, sus soluciones pasan por repetir una petición de confianza ciega que ha dilapidado en estos dos cursos, palabras hueras mientras seguía pendiente de cuitas personales y olvidando su cometido principal de encontrar ese dinero que nos aleje de esa quiebra técnica en la que nos hayamos. Salvado el primer año, con la novedad y un crédito hipotecado a la cortesía, o incluso al gesto de sumarse a la demanda de Castellnou por muy obligación legal que fuere, su proyecto se derrumba por momentos. Cruz sólo se aferra a su condición de propietario para recuperar inversión y se encierra en un victimismo y una persecución que, con ser cierta en muchos casos, para nada justifica su desafortunada gestión.
Empero, después de Cruz, qué. Siempre he defendido que la ampliación de capital no es más que un eufemismo técnico. Por muy locos que nos proclamemos por el Castellón, nadie lo está hasta el extremo de poner un euro. Así ha sido siempre. Salvo que alguien sea invitado por el presidente de la Generalitat, a lo que se ve más pendiente de salvar al Valencia CF; que se vea alentado por el presidente de la Diputación de Castelló, ofendido porque Cruz no se le ha presentado aún, supongo que aplicando la misma vara de medir que a todos los demás cargos deportivos de la provincia; o empujado por el alcalde de la ciudad, cuya preocupación pasa más por evitar que le salpiquen las heridas abiertas en este huérfano moribundo en vez de intentar cortar la hemorragia.
Pero nada. Alberto Fabra, Javier Moliner y Alfonso Bataller han optado por un sonoro silencio –oxímoron, amigo Hoanghos–, a través del cual dicen erigirse en justicieros en tanto que ninguna ayuda oficial pueda acabar redundando en beneficio de aquellos imputados por la supuesta autoría de nuestras desgracias. Otra mentira, como aquella de que el club ya habitaría en la Segunda A de no habernos entrometido cuatro ayatollahs para evitar la bastarda refundación.
Los políticos saben cuál es la solución, pero no quieren aplicarla para que no se enfade nadie. Recuérdese que intervenir en el CD Castellón es hacerlo en una sociedad anónima deportiva, ergo se pueden sentir agraviadas todas las demás, como si hubieran hecho asco a la ayuda pública aquí arteramente hurtada. Todo pasa por incentivar a un empresario predispuesto y ponerlo en contacto con el administrador concursal, quien a través de una operación acordeón acertará a eliminar a Cruz, a Osuna y a toda sombra de sospecha. No es mi guión, es el único camino legal. Quien no quiera seguirlo nunca fue del CD Castellón.
EL FUTURO
A falta de que las probabilidades que ya dan al CD Castellón por salvado se conviertan en matemática clasificatoria, empirismo que diría el filósofo, resulta ineludible hablar del futuro y hacerlo con la frialdad de la que carece el fútbol en general, en tanto que desata pasiones y no atiende a razones. Para empezar habrá que reconocer que la temporada aún inconclusa devino un absoluto fracaso. Ni siquiera es una opinión, me atrevo a considerarla pura definición, ¿cómo si no llamar al ridículo deportivo, al fiasco económico o a la vergüenza social? En ninguno de esos tres aspectos fundamentales se ha alcanzado el aprobado, pues que se hizo un equipo para ascender y no se ha bajado de milagro; estamos inmersos en una suspensión de pagos de las de toda la vida con muchos menos ingresos de los previstos y ni un atisbo de financiación; y con cada vez menos gente en el estadio y la imagen más devaluada de los actuales gestores.
Todos esos capítulos, huelga decirlo, se resumen en uno: David Cruz no puede seguir al frente del CD Castellón, so pena de arriesgarnos a una nueva rifa en la concepción de la plantilla, ora por su desconocimiento ora por sus fobias ora por la negativa a fichar de muchos ante la acumulación de deuda con que concluirá el ejercicio, y que de verse aumentada cristalizará en la disolución. La muerte. Frente a esa amenaza latente, sus soluciones pasan por repetir una petición de confianza ciega que ha dilapidado en estos dos cursos, palabras hueras mientras seguía pendiente de cuitas personales y olvidando su cometido principal de encontrar ese dinero que nos aleje de esa quiebra técnica en la que nos hayamos. Salvado el primer año, con la novedad y un crédito hipotecado a la cortesía, o incluso al gesto de sumarse a la demanda de Castellnou por muy obligación legal que fuere, su proyecto se derrumba por momentos. Cruz sólo se aferra a su condición de propietario para recuperar inversión y se encierra en un victimismo y una persecución que, con ser cierta en muchos casos, para nada justifica su desafortunada gestión.
Empero, después de Cruz, qué. Siempre he defendido que la ampliación de capital no es más que un eufemismo técnico. Por muy locos que nos proclamemos por el Castellón, nadie lo está hasta el extremo de poner un euro. Así ha sido siempre. Salvo que alguien sea invitado por el presidente de la Generalitat, a lo que se ve más pendiente de salvar al Valencia CF; que se vea alentado por el presidente de la Diputación de Castelló, ofendido porque Cruz no se le ha presentado aún, supongo que aplicando la misma vara de medir que a todos los demás cargos deportivos de la provincia; o empujado por el alcalde de la ciudad, cuya preocupación pasa más por evitar que le salpiquen las heridas abiertas en este huérfano moribundo en vez de intentar cortar la hemorragia.
Pero nada. Alberto Fabra, Javier Moliner y Alfonso Bataller han optado por un sonoro silencio –oxímoron, amigo Hoanghos–, a través del cual dicen erigirse en justicieros en tanto que ninguna ayuda oficial pueda acabar redundando en beneficio de aquellos imputados por la supuesta autoría de nuestras desgracias. Otra mentira, como aquella de que el club ya habitaría en la Segunda A de no habernos entrometido cuatro ayatollahs para evitar la bastarda refundación.
Los políticos saben cuál es la solución, pero no quieren aplicarla para que no se enfade nadie. Recuérdese que intervenir en el CD Castellón es hacerlo en una sociedad anónima deportiva, ergo se pueden sentir agraviadas todas las demás, como si hubieran hecho asco a la ayuda pública aquí arteramente hurtada. Todo pasa por incentivar a un empresario predispuesto y ponerlo en contacto con el administrador concursal, quien a través de una operación acordeón acertará a eliminar a Cruz, a Osuna y a toda sombra de sospecha. No es mi guión, es el único camino legal. Quien no quiera seguirlo nunca fue del CD Castellón.
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el_Toni - Mensajes: 1582
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