por el_Toni » Mié 23 Oct 2013, 18:43 pm
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 23 de octubre de 2013
LA HISTORIA INTERMINABLE
Mientras la coyuntura económica mundial sirva de escudo contra nuestras faltas –ora de acción ora de omisión– o la revolución tecnológica se utilice como excusa, parece harto complicado colegir que el principal problema de los medios de comunicación es su propio desprestigio. La crisis de valores como razón principal del desapego social aderezada con las no menos graves influencias externas reconocidas. Como cada cuál es libre de sucumbir a los encantos del ridículo subvencionado, tampoco debieran escandalizarse esos beneficiarios de que los demás sigan creyendo en otra forma de periodismo, en el que la denuncia sustituye a la propaganda. Así que huelgan las llamadas a la solidaridad en forma de embudo o apelar al corporativismo con una mano mientras con la otra se cobran los servicios prestados.
Así que me rebelo ante el acoso y derribo al que someten sin rubor al CD Castellón, con el objetivo único de promulgar un monoteísmo balompédico en la provincia. A santo de qué, si no, cuestionar la compra-venta aquellos investigados por falsedad en documento público y mercantil; o silenciar al gran actor de la recuperación de nuestro orgullo tribal, esto es Sentimiento Albinegro, para presentar a cuatro sospechosos como héroes de tebeo ante la masa de ignorantes.
Sobre ese caldo de cultivo, un engreído García Osuna convirtió en búmeran su declaración judicial por un delito societario, para responsabilizar a la afición de todo, completando así también el expolio moral. Como tampoco debiera pasar desapercibido su intento de involucrar a las instituciones o el vano empeño en desmarcarse de su socio Antonio Blasco en tantas empresas a las que se desvió dinero del club. Pero no. Ese día, y mañana y el siguiente, tocaba desviar la atención. Qué no se anunciará para cuando Blasco vuelva a comparecer ante la juez. Porque cada vez está más claro quién está con el Castellón y quién con Castellnou.
Por eso, ante el tsunami de perversas mentiras, no está de más recordar que Osuna vendió el Castellón a David Cruz y Manolo García, y estos trabajaron con poderes delegados por Blasco hasta la confirmación de sus cargos en una junta general, ergo con un consentimiento explícito. La operación, se juzgue en Castelló o en Madrid, ha sido reconocida también por una asamblea de accionistas cuyos plazos de impugnación expiraron hace más de un año. Y hasta la LFP ha dado su visto bueno. El cacareado incumplimiento de los pagos –se pactó que el primero servía para atender gastos inmediatos del club– se debe a un embargo judicial de las cuentas de Castellnou, como se supone que quedarán el resto hasta que se resuelva la denuncia interpuesta por Ludeña –imputado también por el supuesto saqueo en tanto que hombre de confianza máxima de Blasco– y otros empleados.
Finalmente, cuando por norma o capricho se han puesto en duda cuantos candidatos han aparecido para comprar el Castellón, nadie ha cuestionado a un vicepresidente del Eldense que dice pagará según la categoría en que militemos –oséase, nada– y que anuncia el envío de un empleado suyo para que nos dirija –se entiende que él decidirá qué equipo tiene prioridad en el ascenso–, o que tampoco se recele de su relación con Osuna, representante de varios miembros de su plantilla. Pero sobre todo sorprende que nadie pregunte si en la hoja de ruta de Omar Zeidán figura mantener o no la demanda interpuesta contra Castellnou, como si no fuera ésa nuestra primera exigencia para todo el que quiera venir.
Mientras, el concurso de acreedores pasa por ser la única fórmula para reflotar el Castellón, no sin problemas, frente a esa arrolladora máquina de la refundación, que pretenden hacernos creer que podemos desaparecer, olvidarnos de la deuda, recuperar el nombre, enarbolar la misma bandera, cantar el himno de siempre y, sin solución de continuidad, jugar la Champions, obviando que con uno u otro formato, los apoyos nunca pasan de la palmadita en la espalda porque los mecenas se esconden por miedo a este entorno prostituido.
Ya puestos, prefiero intentarlo con quienes no renuncian a su sangre, a su historia. Y confiar en quienes trabajan y han entendido nuestro sentimiento como una razón de ser. Con todo, y con eso, no debe quedar exenta de crítica la gestión de Cruz. En posiciones de descenso, su planificación deportiva merece una rectificación. Tanto como las formas que le acompañan. Debiera cambiar de asesores de imagen, de equipo de comunicación o de las dos cosas. No puede permitir que medre tanta (des)información interesada. Curioso que entre el desgobierno del que se le acusa nadie le afee que haya desamparado al vestuario para aislarlo frente a tamaña desestabilización, siendo como es que los resultados devienen el único salvavidas del presidente, o a lo mejor por eso le consienten el injustificado abandono de sus jugadores. A nadie extraña que el partido de esta noche no ocupe siquiera un rincón entre los sueños de nuestra perdida gloria. Hasta ahí han llegado ya.
Contra tantos grises como se escuchan y se leen, la verdad se presenta inmaculada. El resto son opiniones sucias, la mía la primera, que no oculta el desesperado afán por mantener vivo a este club que algunos quieren enterrar antes de tiempo.